Me acuesto, y me doy cuenta; queda apenas una hora y media para que suene mi despertador...y para colmo mi edredón y mis sábanas huelen a ti, y aunque debo reconocer que me encanta ese olor, no hace más que recordarme las noches que pasamos juntos...
Como cuando discutimos aquella noche, entre sonrisas que se escondían, tímidas, y algún que otro beso veloz, a quien le tocaba apagar la luz...
Apuesto a que estos días que dormí sola, habría tardado mucho menos si estuvieses conmigo, apuesto a que habría sido mucho más fácil, y apuesto a que incluso para tí también.
Hay veces (muchas) en las que no necesito más que tu presencia.
Ahora mismo, es una de esas veces...
Hace frío sin ti, tú siempre me abrazabas, había olvidado cómo era sentirse en soledad, ya me había acostumbrado a eso de ser feliz, a eso de que fueras tú lo primero y último que viese cada día.
Como me acariciabas despacio, como queriendo detener el tiempo, ese único instante, despacio...mis hombros, mi espalda desnuda, mi pelo, después mi cara y mis labios...dibujando en mi boca una sonrisa.
Me besabas y todo lo demás dejaba de tener importancia, incluso el hecho de que apenas me queda una hora de sueño...
He vuelto a perder la noción del tiempo, me pasa desde hace unos cuantos meses...
Pero no puedo evitar pensar en tu voz susurrándome al oído, en tus besos perfectos, el color verde de tus ojos perfectos, tu olor, tus manos, tu piel cálida y morena, incluso en tu poca paciencia, y esa felicidad indescriptible que me haces sentir...
Amo tu perfecta imperfección...y apenas existen minutos para disfrutarla como me gustaría, pero, qué le vamos a hacer, amor?
Como cuando discutimos aquella noche, entre sonrisas que se escondían, tímidas, y algún que otro beso veloz, a quien le tocaba apagar la luz...
Apuesto a que estos días que dormí sola, habría tardado mucho menos si estuvieses conmigo, apuesto a que habría sido mucho más fácil, y apuesto a que incluso para tí también.
Hay veces (muchas) en las que no necesito más que tu presencia.
Ahora mismo, es una de esas veces...
Hace frío sin ti, tú siempre me abrazabas, había olvidado cómo era sentirse en soledad, ya me había acostumbrado a eso de ser feliz, a eso de que fueras tú lo primero y último que viese cada día.
Como me acariciabas despacio, como queriendo detener el tiempo, ese único instante, despacio...mis hombros, mi espalda desnuda, mi pelo, después mi cara y mis labios...dibujando en mi boca una sonrisa.
Me besabas y todo lo demás dejaba de tener importancia, incluso el hecho de que apenas me queda una hora de sueño...
He vuelto a perder la noción del tiempo, me pasa desde hace unos cuantos meses...
Pero no puedo evitar pensar en tu voz susurrándome al oído, en tus besos perfectos, el color verde de tus ojos perfectos, tu olor, tus manos, tu piel cálida y morena, incluso en tu poca paciencia, y esa felicidad indescriptible que me haces sentir...
Amo tu perfecta imperfección...y apenas existen minutos para disfrutarla como me gustaría, pero, qué le vamos a hacer, amor?
Si el reloj siempre fue en nuestra contra...-

No hay comentarios:
Publicar un comentario